miércoles, 16 de diciembre de 2015

Skippy, el androide Jedi

Hola, con el estreno cercano de la nueva película de la Guerra de las Galaxias me permito rescatar un relato publicado el 28 de marzo de 1997 como homenaje al 20 aniversario de la primera película.

El autor Peter David, es uno de mis guionistas preferidos (El Increible Hulk, Spiderman 2099, Supergirl...) Sin mas os dejo con el texto introductorio y el posterior relato:

El Androide Jedi, 28 de marzo de 1997

   Y ahora, conmemorando el 20 aniversario de Star Wars, os presentamos la historia jamás contada (bueno, jamás contada hasta hoy) del individuo más importante de toda la trilogía. No hay libros sobre él, no hay documentación, no hay ni una sola referencia a él en ninguna descripción de los puntos básicos de Star Wars, Prestad atención a este relato - que es (R), TM y (c) Lucasfilm Ltd, y no será corroborado por nadie de esa organización -

STAR WARS CAPÍTULO 3: SKIPPY, EL ANDROIDE JEDI


-Por Peter David


El Emperador creía haber conseguido eliminar hasta el último de los caballeros Jedi. Sin embargo, estaba equivocado.


Quedaba uno y su nombre era Obi-Wan Kenobi. Obi-Wan vivía en un mundo desolado llamado Tatooine, donde había decidido instalarse por una razón: porque sabía que en ese mundo aparentemente estéril, quedaban dos jedis en potencia. Uno era Luke Skywalker, hijo de Anakin Skywalker, uno de los antiguos pupilos de Obi-Wan.


Al otro, en cambio, Obi-Wan no lo conocía. Sólo sabía que había otro Jedi en la superficie de Tatooine pero no podía localizar al misterioso caballero. La situación resultaba frustrante para Kenobi que, siendo como era maestro de la Fuerza, creía que sería fácil encontrarle. Pero no lo era. Durante mucho tiempo buscó en Tatooine, en todo tipo de antros y nidos de escoria y villanía, en nauseabundos cónclaves de depravación y degradación, y en otros muchos sitios de complicada sintaxis.


Pero no podía encontrar por ninguna parte a ese misterioso caballero Jedi. En ocasiones sentía que estaba casi encima suyo pero, cuando miraba a su alrededor, examinando la multitud de seres alienígenas que le rodeaba, era incapaz (a pesar de todos los poderes que le otorgaba la Fuerza) de localizarle.


Poco sospechaba que el misterioso Jedi estaba, literalmente, delante de sus narices. Porque aquél al que buscaba era, como ya hemos mencionado:


Skippy, el Androide Jedi.


Skippy era un humilde androide del tipo R2, uno de los modelos antiguos. Y no estaba muy seguro de cuándo había comenzado a ser consciente de sí mismo. La inteligencia artificial no era nada nuevo en los androides, por supuesto. Los androides podían pensar, sentir y responder. Podían estremecerse de miedo o cargar contra un rival con valentía. Podían hacer cualquier cosa que los seres vivos pudieran hacer excepto, claro está, mandar un maldito e-mail o copiar un maldito archivo*, pero ya lo he comentado al final de este artículo y no es consecuente, así que sigamos.


A pesar de todas las habilidades y talentos que poseían los androides, Skippy era algo más. Algo distinto. Cuando intentaba relacionarse con sus semejantes, con otras máquinas, todos los androides se reían de él y le insultaban. Nunca dejaban que el pobre Skippy participara en sus juegos de androides.


Pero él lo sabía. Sabía que tenía algo dentro de él, una habilidad que estaba más allá de cualquier cosa a la que pueda aspirar cualquier androide. No siempre lo había sentido; vino a él un día mientras iba de un lado para otro, sirviendo bebidas para el conocido ganster Jabba el Hutt. Jabba era un amo cruel e irascible, y muchos androides que trabajaban para él habían sido objeto de terribles castigos. Skippy, como cualquier otro androide, quería evitarlo.


Aunque parecía que el castigo iba a llegarle el día que un cazarrecompensas tropezó con Skippy mientras le llevaba una bebida a Jabba. Skippy supo que cuando esa bebida se derramara por el suelo que ya podía ir despidiéndose. El momento en que la bebida iba cayendo pareció extenderse hacia el infinito y, en ese instante eterno, Skippy, la alcanzó. La alcanzó con la mente, con los sentimientos.


Y la bebida, que había empezado a caerse de la pequeña bandeja que Skippy llevaba en la cabeza, se enderezó.


Instintivamente, Skippy supo que esto era imposible. La bebida se había volcado, su centro de gravedad se había desplazado. De ninguna manera podía haber dejado de caerse. Pero lo había hecho.


Sucedió tan rápido que nadie se dio cuenta. Skippy sirvió tranquilamente la bebida a Jabba y volvió a sus tareas. Pero esa noche, mientras todo el mundo dormía, intentó mover algo: nada grande, sólo una piedra. Al principio no sucedió nada, pero lentamente la roca comenzó a temblar, a moverse, a agitarse y, al final, se elevó un poco en el aire y comenzó a subir cada vez más alto.


Skippy practicó noche tras noche. No tenía ni idea de qué estaba sucediendo; sólo sabía que poseía una extraña habilidad. Preguntó a otros androides, que le dijeron que los únicos capaces de semejantes trucos eran los caballeros Jedi, pero que ya no quedaba ninguno. Skippy intentó aprender todo lo que pudo sobre los caballeros Jedi y sobre lo que eran capaces de hacer.


Habló con otros androides de su descubrimiento, pero apenas le prestaron atención y le miraron con incredulidad. Vista la reacción, intentó mostrarles sus habilidades, pero estaba tan enfadado por su desprecio que era incapaz de enfocar la Fuerza. En lugar de eso, decidió ignorar sus burlas, buscar sus propios sentimientos y aprender sobre los poderes de la Fuerza y cómo manipularlos. Mientras lo hacía, se dio cuenta que intentar justificarse ante un puñado de estúpidas máquinas no era relevante. Estaba llamado a hacer cosas mucho más grandes, y su ridículo no era importante.


Y una noche, una asombrosa noche, Skippy escapó. Con su milagroso poder, desactivó el mecanismo que le aprisionaba, aplicando la Fuerza. El mecanismo, simplemente, se desprendió de él cayendo inútil al suelo.


Se dirigió hasta la salida del palacio de Jabba y dos enormes guardias de aspecto porcino le cerraron el paso. Pero Skippy usó el poder de la Fuerza y les dijo: “Beep a sep doo bop bop”, que significa “No soy el androide que estáis buscando”. Los guardias dudaron durante sólo un instante y se apartaron. Skippy rodó hacia la libertad, la libertad de buscar su propio destino como androide Jedi.


Sin embargo, había un problema con el que se iba a tener que enfrentar Skippy. Estaba en medio del desierto (cosa nada sorprendente, puesto que todo Tatooine es un desierto). Jedi o no, androide o no, estar en un desierto puede intimidar a cualquiera. Skippy hizo lo que pudo. Viajó por la noche, buscando su destino. De día, se ocultaba entre las sombras para protegerse de los soles gemelos de Tatooine (en cambio, por mucho que lo intentara, no podría haberse protegido del hecho que las estrellas binarias tienen una fuerza de gravedad tan grande entre ellas que simplemente no tienen planetas, pero no vamos a meternos en esto). Se escondió de los moradores de las arenas de Tusken. Se escondió de los gusanos de arena de Dune.


Pero el destino no parecía demasiado interesado en encontrar al pobre Skippy y, mientras, su energía comenzó a agotarse. Quedó completamente bañado de suciedad, que se le incrustaba, y la arena se introducía en su interior. Sus baterías se estaban agotando con pocas esperanzas de ser recargadas, sin importar lo cuidadosamente que administrara su energía. Y, lentamente, empezó a darse cuenta de que, a pesar de que era un androide elegido por el destino, tal vez no iba a tener la oportunidad de encontrarlo. Y entonces, resultó que el destino le encontró a él.


Un día, el suelo tembló ante él y vio como se le acercaba un enorme vehículo rodante tripulado por pequeños Jawas. En circunstancias normales hubiera intentado esconderse pero sabía que, a pesar de lo desagradable que le parecía ser recogido por contrabandistas de robots y chatarra, pocas opciones más le quedaban. No duraría mucho por sí mismo.


Así pues, Skippy dejó que los Jawas le vieran y rápidamente salieron para llevarle a su vehículo. Le limpiaron lo mejor que pudieron, aunque lo que realmente lo que necesitaba era un baño de aceite y un juego nuevo de juntas. Skippy decidió quedarse en el transporte durante un tiempo. Sabía que, con su dominio de la Fuerza, podría escapar en cualquier momento. No se molestó en hablar al resto de los androides sobre sus habilidades, ya que sabía que era una pérdida de tiempo.


Y un día conoció a dos androides. Uno era una unidad R2 de color azul. Pero esta nueva unidad parecía estar obsesionada con algún tipo de misión. Le dijo a Skippy que debía llevar un mensaje a Obi-Wan Kenobi.


El nombre encendió una luz en la mente de Skippy. De algún modo, supo que ese nombre era importante pero no sabía cómo. Sintió que la Fuerza estaba intentando decírselo, pero se encontraba tan frustrado que era incapaz de comprenderlo. Poco después de conocer a R2, apareció también otro androide. Éste se llamaba C3PO y no se callaba nunca. Se quejaba y se quejaba y no dejaba a Skippy concentrarse para meditar en lo que la Fuerza intentaba decirle.


Algo nuevo le sucedía a Skippy, algo distinto. Tenía una especie de premoniciones, imágenes rodando por su mente que no conseguía entender: una visión de un hombre vestido de negro y de una joven, que por alguna extraña razón, llevaba unas ensaimadas en la cabeza. Y soldados, muchos soldados, vestidos con armaduras blancas, a veces montados en extrañas criaturas parecidas a los lagartos, pero otras veces sólo se sentaban en una gran réplica de uno de esos bichos. Era todo muy confuso.


Un día, el vehículo Jawa se detuvo. Skippy pudo averiguar por el ruido que los Jawas tenían clientela. Sacaron todos los androides a la ardiente superficie de Tatooine.


Se acercaron dos personas. Eran dos granjeros de humedad; Skippy sabía reconocerlos. Parecían modestos, gente del montón, un chico joven y un hombre mayor.


El joven…tenía algo. Había algo que inspiraba…grandeza. Skippy lo supo al instante: la Fuerza era fuerte en el interior del chico rubio. Skippy empezó a agitarse sorprendido e inquieto. El destino le había encontrado, al fin y al cabo. Iba a ser el androide de un futuro Jedi. Y siendo él mismo un Jedi, podrían convertirse en un equipo imparable. Podrían derrotar al Imperio, devolver la paz a la galaxia. Entre los dos, podrían restaurar de nuevo la gloria de los Jedis.


Era un truco sencillo alcanzar y manipular la mente del hombre mayor, el llamado Owen. Owen estaba ocupado con la parlanchina unidad C3PO, que no dejaba de calentarle la oreja, y acababa de decidir llevarse a aquel androide charlatán. Skippy deslizó un pensamiento en la mente de Owen. Un pensamiento que decía “Yo soy el androide que estás buscando.”


-Y ese rojo –dijo Owen, señalando a Skippy-. El joven inexperto, el futuro Jedi, se acercó y le dijo: “Venga, Rojo, nos vamos.” Skippy rodó hacia delante, con las imágenes sobre su futuro flotando a su alrededor, a punto de empezar a formar una imagen clara.


Y entonces, la unidad R2 azul comenzó a moverse atrás y adelante, llamando a C3PO. C3PO miró atrás un momento…y siguió avanzando. La unidad R2 comenzó a seguirle, frustrado, y uno de los Jawas corrió tras él y lo detuvo.


Fue en ese momento cuando las imágenes se aclararon para Skippy: el futuro, o el futuro potencial que se le presentaba, le cortó el aliento…o se lo habría cortado de haberlo tenido. Skippy iría con la unicad C3PO y el futuro Jedi. Él intentaría comunicarse con el joven Jedi, pero C3PO rechazaría traducir “semejante basura”. Skippy intentaría comunicarse moviendo cosas usando el poder de la Fuerza, y sus habilidades aterrorizarían a sus nuevos propietarios…especialmente al tío Owen, que ya sabía lo que esos poderes conllevaban. Borraría inmediatamente la memoria de Skippy y el androide Jedi dejaría de existir.


Mientras, la unidad R2 azul se quedaría con los Jawas…y llegarían los hombres con armadura blanca, que saquearían a los Jawas, les matarían y se llevarían a la unidad R2. Se la llevarían al hombre oscuro del casco y la capa.


El hombre oscuro destruiría la unidad R2. Mataría a la joven de las ensaimadas en la cabeza. La búsqueda de los rebeldes seguiría y, en algún momento, les encontrarían. Una apabullante fortaleza espacial cubriría el cielo sobre sus cabezas y les borraría de la existencia, y, simplemente, la rebelión terminaría así. Obi-Wan Kenobi sentiría sus mentes gritando de terror, sabría que los restos de la rebelión habrían sido aniquilados y, lleno de desesperación, su poderoso corazón se rendiría y él moriría, solo y olvidado en su morada.


El joven Jedi rubio nunca conocería su destino. Se quedaría a pudrirse en Tatooine, dándose una excusa tras otra mientras miraba el cielo buscando su destino, pero nunca llegaría a ser más que un granjero de humedad.


Todo esto porque Skippy el androide Jedi había sido elegido en lugar de la unidad R2 azul. Si la unidad azul hubiera ido con el joven Jedi, el futuro hubiera tomado un camino muy distinto. Uno mucho más grande…que no incluía a Skippy.


El destino de toda la galaxia pendía de un hilo, de la decisión de un valiente androide. Sabía lo que tenía que hacer. Usando la Fuerza, Skippy la dirigió hacia el interior como un punzón, volando sus propios mecanismos internos. Se detuvo y el futuro Jedi rubio, el llamado Luke, paró y lo miró contrariado. “Tío Owen –dijo-, esta unidad tiene el impulsor estropeado. ¡Mira!.”


¡Oh, qué irónica era esa afirmación! ¡Oh, qué increíble ironía! Skippy tenía el más maravilloso impulsor de todos. Estaba intentando salvar una galaxia entera.


Con su fuerza agotándose, Skippy alcanzó los circuitos de la unidad C3PO. Mientras Owen discutía con los Jawas, la unidad C3PO (que había estado muy contenta de abandonar a la unidad R2 azul apenas unos instantes antes) dijo repentinamente: “Perdone señor, pero esta otra unidad R2 está en óptimas condiciones. Una auténtica ganga.”


Sin darle demasiada importancia, Luke dijo: “¡Tío Owen! ¿Qué tal está?” Y señaló la unidad E2 azul, En ese momento, con ese gesto, con esas palabras, el otro futuro se desvaneció, disuelto como un papel en el agua. Skippy, con sus circuitos fallándole, con su conciencia evaporándose, vio lo que estaba por venir. La acción, la grandeza, el triunfo…todo gracias a él. A su sacrificio. A la heroicidad del más grande y desconocido Jedi de la historia de la galaxia.


“Llevaos éste”, dijo Luke en tono despectivo, y los Jawas se llevaron a Skippy al interior de su transporte. Su última visión, antes de que la negrura de la desconexión final le abrazara, fue ver a la unidad R2 azul rodando junto al dorado C3PO, como si fuera lo que siempre debía haber sido.


Los Jawas no tuvieron tiempo de reparar a Skippy antes de que las Tropas de Asalto llegaran y les incineraran. El primer y último androide Jedi murió plácidamente sumido en coma, con su carcasa volada en pedazos por un rayo perdido de un soldado. Murió solo, sin nadie que le recordara ni le llorara.


Hasta ahora.


Sed amables con vuestros androides y con todos vuestros aparatos electrónicos. Los sentimientos y el conocimiento del universo son unos dones muy raros y preciosos. Un nunca sabe dónde los va a encontrar.


Pero la próxima vez que estés solo y sientas algo…un débil pitido en tu cabeza o el sonido de los motores chirriando…tal vez estés sintiendo a Skippy. Es un con la Fuerza, siempre presente, buscando siempre a otros de su especie. Otros que pueden estar en tu cocina o en tu escritorio, o en tu estantería, en cualquier lugar donde haya máquinas, donde haya sentimientos estará…Skippy, el Androide Jedi.


PD: La Historia relatada en esta columna por Peter David apareció finalmente publicada en el Star Wars Tales nº 1, convertido en un relato de 7 páginas dibujadas oor Martín Egeland (Septiembre 1999). Se que hay una edición antigua de Planeta DeAgostini, desconozco si hay alguna mas moderna.

lunes, 11 de mayo de 2015

All you need is kill... o al filo del mañana.

Holas.



Bien, he de decir que voy a comentar una misma historia contada en tres formatos diferentes: Una novela de Hiroshi Sajurazaka con ilustraciones de Yoshitoshi Abe, un manga de Takeshi Obata, y una película de Doug Liman, guión de Jez Butterworth, John-Henry Butterworth, Christopher McQuarrie con Tom Cruise y Emily Blunt de protagonistas.

 Lo primero es, obviamente de la novela, All you need is kill, después se concretó el manga (muy cercano a la novela) y por último la película (que se toma sus licencias)

 La historia nos transporta a una tierra invadida por extraterrestres que son combatidos por los humanos enfundados en trajes de combate que les multiplican la fuerza y el fuego de combate. Por circunstancias que descubriremos a lo largo de la narración, un soldado entra en un bucle temporal viviendo siempre el mismo día (muy al estilo de la película: Atrapado en el tiempo (Groundhog day o día de la marmota) donde siempre tiene que morir para repetir el día, después de un montón de repeticiones de mismo día que aprovecha para perfeccionar su técnica y táctica de combate, ocurre algo inesperado que le lleva a cuestionarse las cosas tal y como suceden.

 Lo de arriba es igual en los tres medios. La novela y el manga apenas difieren, pero la película tiene que ser mas "palomitera" y lo primero que cambia es la nacionalidad del protagonista pasando de japones a americano, ademas cambia el "origen" de dicho soldado; es decir sus motivaciones, quedando para mi gusto, mucho mejor las motivaciones de Tom Cruise que las de su homologo de papel.

A mi me gustan las tres versiones, que tienen sus pros y sus contras, pero a decir verdad prefiero la versión cinematográfica porque es mas redonda, entretenida, engancha y es mas comprensible que las versiones de papel, con un gran pero... el final, que no voy a destripar aquí ni mucho menos, pero que queda mas "dramático" en la versión de papel que en el cine, donde ha existido una "polémica" por que dicho final tiene que ser obviamente una versión "Hollywodiense" con todo lo malo y bueno que tiene dicha versión.

 Recomiendo las tres versiones, siendo claramente mas fácil ver una película que leer una novela o un manga, pero que teniendo las tres versiones te quedas mas a gusto que todas las cosas porque has logrado sacar todo el jugo a algo que a mi personalmente me encanta: "Las paradojas y los viajes temporales".

Lo dicho a disfrutar se ha dicho.

miércoles, 14 de enero de 2015

El sueño del androide

"Dick Moeller no sabía si podría provocar un incidente diplomático a base de pedos. Pero estaba dispuesto a averiguarlo."

Acabáis de leer las dos primeras frases de "El sueño del androide" una novela de John Scalzi... ¿Cómo se os a quedado el cuerpo?. El tío sabe empezar una novela, esta es claramente de humor, mezclado con una ciencia ficción muy buena, con bastantes de los tópicos de este medio, empezado por el título en clara alusión "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" mas conocida por Blade Runner de Philip K. Dick.

¿Y por que se titula así?, pues porque el hilo conductor de la novela es la búsqueda de una oveja...

Ya no sé que mas decir para engancharos a esta novela.


viernes, 9 de enero de 2015

PREDESTINATION

Holas, feliz año.

Predestination es una película australiana de 2014, un thriller de ciencia ficción de estética atompunk dirigido y guionizado por los hermanos Michael y Peter Spierig. La película está basada en el relato corto '"—All You Zombies—"' de Robert A. Heinlein y sus protagonistas son Ethan HawkeSarah Snook y Noah Taylor.

Eso de arriba es de la wikipedia. Y os recomiendo no leer el argumento de esa entrada de la wikipedia, esta lleno de spoilers a mansalva.


Mi comentario y opinión de la misma: Es la paradoja pura de los films sobre viajes en el tiempo.

Otra cosa, cuanto menos conozcáis del argumento de la película mejor, ni siquiera veáis el trailer.



Altamente recomendable.

lunes, 28 de julio de 2014

Death Note

Death Note (cuaderno de muerte) es un manga cuyo guión es de Tsugumi Ohba y dibujado por Takeshi Obata.

Dos cosas: Es un manga editado por Norma editorial. La edición que yo tengo es la Black Edition y es bastante difícil de conseguir... yo primero compre 5 de golpe y me costó dios y ayuda conseguir el 6. Mi consejo intentar conseguirla toda la colección de golpe. No os arrepentiréis.
2 consejo: La Black Edition tiene un comentario/resumen escrito por cada tomo; no se os ocurra leerlo, son muy malos se puede considerar espoiler o simplemente están defasado poniéndote el resumen del nº 5 en el nº 6, total que para no liaros no lo hagáis ni caso.

 ¿De qué va?: Death Note es abandonado por un shinigami (mensajero de la muerte) en el mundo humano, el cual es encontrado por un estudiante de 17 años llamado Ligth Yagami, las instrucciones escritas en el cuaderno dicen que quien escriba un nombre, teniendo en mente la imagen de esa persona (para que no afecte a los que se llaman igual) esa persona morirá al cabo de 40 segundos de un ataque al corazón. Ligth descubre que eso es cierto.

 Básicamente Death Note es una historia de dectectives, con Sherlock por un lado (en el manga este personaje sería conocido simplemente como L) y su némesis Moriarty (Ligth Yagami), pero naturalmente con toques de fantasía al considerar a los shinigamis y su mundo... además de que el cuaderno de muerte guarda muchos secretos y reglas.

 No quiero destripar mas cosas, pero cada paso, cada pista que descubre L y como desarrolla y concluye sus razonamientos mola mazo... además hay que tener en cuenta la tecnología del mundo actual y que la edad de L es similar a la de Ligth.

Los personajes secundarios están muy bien desarrollados, gustándome particularmente el padre de Ligth...

 Es un manga imprescindible.


 
El Shinigami Ryuk

domingo, 16 de febrero de 2014

Redshirts

Holas.

Lo primero de todo: http://yoheleido.blogspot.com.es/2014/02/redshirts.html de ahí es el libro que voy a comentar a continuación:

John Scalzi, escribe un libro muy divertido y además te hace pensar un poco, con los típicos giros de guión de un libro de ciencia ficción que recrea un Universo parecido al del Star  Trek pero al que da una profundidad que solamente puede observarse en Philip K Dick pero mucho mas gracioso.

 El tema de los redshirsts (literalmente "camisas rojas") que son los "secundarios" que "siempre" mueren en los episodios de una serie de ciencia ficción "mala" que toman conciencia de que en su universo pasa algo raro y intentan por todos los medios que a ellos no les pase...

 Este tema es tratado al parecer muy profundamente en la novela Niebla de Miguel de Unamuno (no la he leído) donde el personaje de la novela habla con su autor, también me recuerda a el comic Animal Man donde el prota habla con su autor Grant Morrison y por último me recuerda a La Historia Interminable de Michael Ende cuando la Emperatriz Infantil va a buscar al Viejo de la Montaña Errante que escribe La Historia Interminable, y la Emperatriz dice con respecto al Viejo: "Si existe le encontraré, si le encuentro existirá" con esa frase se resume bien los lios filosóficos sobre los personajes y sus autores.


Bueno sin mas "ralladas" os digo que este libro es super gracioso y te echas unas cuantas carcajadas y sonrisas y además esta abalado con el Premio Hugo del 2013 lo que os dirá la calidad que han visto en él los profesionales del medio.

 Altamente recomendable.
 
 

domingo, 5 de enero de 2014

Superpique de Flanders

Holas, sin que sirva de precedente copio y pego un clásico de internet del 2005 publicado en forocoches, de un tal Abubilla:



Superpique de Flanders (quemados, no leer)






En esta Semana Santa pasada tuve un pique de que te kagas en las bragas que sus paso a contar.

Resulta que salimos a las 5 de la tarde, justo cuando más caravana había, pero es que teníamos que recoger a mi suegra, que se venía con nosotros. Ya saliendo de la caravana y pillando carretera despejada, aprovecho y me pongo a mis 120 clavados, por mi carril de la derecha.

En esto que a lo lejos veo otro coche ranchera al que me voy acercando. El muy joputa debía ir como a 110 km/h. Asi que me planto detrás de él y pienso "te vas a kagar, tronko, ke no t adlanto en tó el viaje". Asi que me pongo justo detrás de él a 110, con 300 metros de distancia de seguridad por si frena o surge algo.

Pero el pavo debió darse cuenta de que iba más prudente que él, porque se me puso a 100 por hora. Yo ya en esas me arrepentía de no haberme comprado el diesel normal que da la mitad de caballos, porque veía que para poder ir a 100 tenía que ir frenando. En eso que me voy acercando y veo que no me va a quedar más remedio que adelantarle. Pero justo en ese momento, la salvación... mi suegra se ha mareado. ¡Bien por la abuela!. No me queda más remedio que parar en una vía de servicio. Lo indico un kilómetro antes para que el tío del familiar me vea bien. Por los 250 metros de separación... pero juraría que me miró con envidia... pero... ¡mi gozo en un pozo!. resulta que el tío también va a parar.

Entramos casi a la vez en el área de servicio. De su coche se bajó su mujer y un niño. Ahí le miré pensando "1 a 1, cabrito, que yo además llevo suegra". El tío ya se moría de vergüenza y de envidia cuando vio que su hijo sólo hacía pis, mientras que el mío también vomitaba. Tomaaaa, 2 a 1 para el mendaaaa. En esas que veo que ellos van a comprar algo a la gasolinera. Mierda, nosotros ya estamos apunto de salir. Al final voy a llegar antes. Pero nuevamente es mi familia la que me salva... a mi mujer la llama su prima Maribel. Eso es casi media hora de estancia. ¡Bien!.

Arrancamos detras del familiar, del que no recuerdo la marca, ni la cilindrada porque a mi los coches me dan igual.

Salimos a carretera y de ahí a la autopista de peaje. Tres carriles despejados y yo a mis 100 por hora en la derecha. Pero el tío quería jugar fuerte, porque veo que se pone a 90. ¿Quieres guerra, no?. Vale, pues cuarta y a 80. Hubo un momento en el que me adelantó un camión y con la aspiración casi me pongo a 100, pero pude frenar a tiempo y no adelantar. Los kilómetros se sucedían, paramos cada hora y media para descansar.
En eso que llega un puerto con curvas. Veo que mi mujer está preparando unos sandwiches de chopped para la merienda. Estupendo. Subo el puerto en tercera, con el coche a 1000 rpm.. pero el rival es duro de pelar y sube a 60, casi 10 km/h menos que yo.

- Ké kabron, este tío va mejor ke yo.
- ¿cariño, por qué hablas con la letra "K"?
- Mujer, es que esto es un pique, y luego tengo que escribirlo en el foro, y queda mucho mejor.
- Lo que tu digas.

Me voy acercando a la parte trasera del familiar. Mierda, esta vez es inevitale... voy a adelantarle.

Pero el idiota se cree que mi coche es normal... no sabe que llevo una "sorpresita" debajo del capó... mi coche está "Flanderstuneado". Mi mujer, que ya me conoce mejor que yo mismo, presiente que algo gordo va a suceder.

- Vas a utilizar tu invento, ¿no?
- Sí, es el momento.

Siempre recordaré como puso su mano sobre la mía y me dijo

- Paco, confío en tí.

Y digo que siempre lo recordaré porque yo no me llamo Paco. Pero bueno, ésta es otra historia que ya aclararé con ella. En ese momento le quito el precinto de seguridad al interruptor y mirando al tío le digo "Adióoooos"....

En ese momento se pone en marcha la centralita de PowerFlanders que me he comprado en USA por 250 pepinos y surge el milagro... se desconecta el turbo y los cilindros 2 y 3 dejan de recibir gasoil, mientras que al uno se le suministra Mirinda de naranja, con lo que me quedo en 15 c.v. pelaos.

Ahora sí que sí. Le pierdo de vista mientras veo como me adelantan por la derecha, por la izquierda y hasta por encima.

Y esto no es nada. Tengo en mente una preparación que me va hacer perder unos 25 km/h de punta.

Pd: Dedicado con cariño a los quemados del foro.

http://www.forocoches.com/foro/showthread.php?t=215856